La pandemia del Covid-19 ha puesto al mundo entero en alarma. Numerosos países llevan días tratando de hacer frente a este virus con medidas totalmente excepcionales. En Colombia ya son 702 los casos de contagiados registrados. Si bien las muertes, por el momento, ascienden a 10, muy lejos aún de las trágicas cifras que se están experimentando en otras naciones, las medidas de seguridad para evitar una expansión de consecuencias fatales tienen al país en cuarentena desde hace ya varios días. Esta nueva realidad en la que se encuentra Colombia ha dejado ver las grandes fisuras en la estructura del país. Son muchos colectivos los que reivindican la dificultad de permanecer aislados en sus casas cuando sus necesidades más básicas, como es la alimentación, no están cubiertas.  Además, se estima que hay hasta 40.000 personas sin hogar que presentan una especial vulnerabilidad ante el virus debido a unas condiciones de salud deficientes.

Otra de las imágenes más lamentables que está dejando esta situación es el aprovechamiento del confinamiento para el asesinato de líderes sociales. A plena luz del día, varios líderes han sido increpados en sus hogares y posteriormente asesinados. Entre ellas se encontraba Carlota Isabel Salinas, miembro de la Organización Femenina Popular (OFP), lideresa social que trabaja por los derechos de la mujer. Tristemente su muerte sirve para mostrar las mujeres siguen siendo un colectivo altamente vulnerable en el país, y que necesitan de la defensa de sus derechos y, sobretodo, de mayor protección. Esto es precisamente lo que no se está cumpliendo en el aislamiento social actualmente impuesto. 

Las violencia machista es capaz de adaptarse a cualquier circunstancia, desde el acoso en las calles hasta la violencia doméstica. Otra de las grandes preocupaciones del confinamiento es la situación en que quedan aquellas mujeres que se vean obligadas a estar encerradas en sus hogares con su maltratador. 3 de cada 10 mujeres afirman haber sido víctimas de violencia por sus parejas o exparejas

Para todas aquellas personas que necesitan ayuda, existe un número de teléfono, el 01 8000 112 137 y el 300 755 1846, que se puede alcanzar a través de la aplicación de Whatsapp y detrás del cual se encuentra una red psicólogas, enfermeras y trabajadoras sociales que atenderán cualquier tipo de situación machista que se pueda dar en el hogar. Ambos están disponibles de manera constante las 24 horas del día. A pesar de ello, para las situaciones más delicadas en las que una mujer vea peligrar su vida, debe llamar directamente a las autoridades al 123. 

 

Según Diana Rodríguez Franco, secretaria de la Mujer, desde que en el país de estableció el Simulacro Vital para tratar de frenar la oleada de contagios por coronavirus, se han recibido más de 700 llamadas. Naciones Unidas teme que bajo una cuarentena se intensifiquen los maltratos por parte de los agresores debido al estrés y la psicosis de la situación. 

 

Es importante que si una mujer ha tomado la decisión de dejar a su agresor, no se lo comunique, menos aún ante el confinamiento, porque la tensión de las circunstancias puede incrementar la violencia, pero esto no debe frenar la decisión de denunciar, tan solo debe hacerse ante las autoridades pertinentes. El aislamiento recrudece cualquier tipo de violencia. Por desgracia, muchas son las mujeres que viven un encarcelamiento permanente bajo el yugo de su opresor. 

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