No hay tregua en la matanza de líderes sociales en Colombia. La última víctima mortal data del domingo, 26 de enero. 

Revista SEMANA

La región del Catatumbo, en la frontera con Venezuela, es una zona especialmente convulsa por la fuerte presencia del narcotráfico, debido a las grandes extensiones de cultivos ilícitos, donde conviven además diferentes grupos armados. Esta situación supone un riesgo para los líderes sociales de los diversos grupos indígenas que habitan en ella. Fernando Quintero Mena era presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Guasiles. El pasado domingo un grupo de desconocidos, aún por identificar, acabaron con su vida. 

El Alto Comisionado de Naciones Unidas ha denunciado, una vez más, para que desde el gobierno de Duque se tomen las medidas pertinentes de una vez por todas para terminar con esta incesante matanza. Para ello reclaman, en primer lugar, que se asuma la condición de problema estructural, que asola al país desde hace años y que ha se ha cobrado la vida de cientos de personas, en la mayoría de los casos con criminales impunes. Para ello, será necesario un mayor compromiso desde las diferentes instituciones del país, como alcaldías y gobernaciones. Principalmente esta crisis afecta a las zonas más rurales, por lo que en muchas ocasiones el apoyo no llega hasta ellas, y prima el desconocimiento y desapego por parte de las zonas más urbanas. 

A mediados de mes el presidente comunicaba la inversión de hasta US$5 mil millones “para programas sociales en territorios afectados con cultivos ilícitos”. 

 

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